17/11/09
14:49 hs
Hablar del matrimonio es un tema complicado. No faltan los malentendidos (Aclaración: siempre suceden cuando conversamos con nuestras mujeres o algún otro representante del sexo femenino) ni las carcajades cuando conversamos con otros hombres que comprenden el trabajo arduo que implica intentar comprender la mentalidad de la mujer con la que decidimos pasar el resto de nuestras vidas.
Muchas veces hemos escuchado que las discusiones hogareñas se originana porque la esposa no permite que el hombre, cansado de una semana de arduo trabajo, vea los partidos de futbol. No son pocas las situaciones donde es utilizado el sexo como método de chantaje, otra herramienta esgrimida por ellas es una salida (a caminar, al cine, al teatro, cualquier excusa es buena)
Muchos hombres, acobardados y completamente dependientes han caido o se han visto en la situación de perderse esa comunión que nos permite reafirmar nuestra masculinidad. Recuerdo el caso de un conocido quien accedio, por amor, a concurrir al cine a ver la película "Sex & the City". Recuerdo sus lágrimas cuando rememoraba esa situación (ver a su mujer llorar por cosas que carecían de sentido para él) aunque ya se notaba su pérdida de masculinidad al comentar la fotografía, la banda de sonido de la misma.
Es por eso necesario recuperar el lugar que por derecho teníamos y lentamente fuimos perdiendo. Debemos recuperar el control remoto, las riendas de la casa...
Les dejo estos pensamientos. Ahora me tengo que ir que tengo que lavar ropa, cocinar, hacerle masajes en los pies a mi esposa y ver por quincuagésima vez la película de "Sex & the City".
Aclaracion: debo reconocer que el hombre que fue al cine, era yo.
Yo.
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