martes, 17 de noviembre de 2009

Disposiciones superficiales en casa de un nuevo matrimonio

17/11/09
13:41 hs

La vida de casado no es demasiado complicada. En mi caso, quizás lo más complicado fueron dos temas: el orden, la limpieza y la disposición de los placards.
Si bien no me jacto de ser muy ordenado (Aclaración: soy una persona desordenada que tiene en su desorden un orden sistemático) no obstante no han faltado los momentos de tensión con mi esposa debido a mi falta de capacidad para organizar y ordenar el pequeño cuarto que me tocó en la división de tareas y lugares a los cuales cada uno de nosotros iba a dedicar su atención (Aclaración: como en cualquier matrimonio, la democracia es nuestro sistema. Mi esposa tiene a su cargo toda la casa y a mi me toca el cuarto más pequeño, en el cual debo pedirle permiso para colocar o mover algo).
En cuanto a la limpieza, tengo muy claras mis posiciones. Si la perra se orina en el cuarto que me corresponde (para más información lea más arriba y si no encuentra la mención es que usted es un ser humano demasiado despistado como para entender estas líneas por lo cual le solicito tenga a bien dejar de hacerlo) yo considero que es mejor esperar a que se seque o que el olor sea insoportable. Por alguna razón, mi mujer considera esa actitud completamente fuera de lugar y tras hacerme sentir un completo inútil (Aclaración: soy un inútil o por lo menos me gusta esa distinción. Hoy cualquier es abogado, doctor, profesor; en cambio yo tengo con orgullo mi título de inútil) me termina convenciendo por limpiar lo que la perrita, por su tamaño orina más que un rottweiler, dejó como si fuera un graffiti en el piso de mi pequeño cuarto.
Por último, y quizás este sea el punto más álgido de nuestras disputas hogareñas, el tema de los placards. Mi mujer, como casi todas las mujeres del mundo, precisan un espacio enorme para colocar su ropa, espacio que es directamente proporcional a su capacidad por gastar dinero en ropa, zapatos y demás accesorios. Pues bien, ella poseyendo un amplio surtido de accesorios se hizo del placard más grande de la casa (Aclaración: esta posesión fue sin consulta ni mutuo acuerdo) dejándome a mí, con el más pequeño de los mismos, dispuesto en el pequeño cuarto en el cual no puedo determinar que colocar, o como ordenar que mencione más arriba. Mi ropa sufre al verse apretujada en un espacio vital por demás pequeño, carente de posibilidades de expansión y con el temor recurrente que en el momento de llegar los hijos a nuestras vidas será desplazada hacia lugares desconocidos que probablemente serán mucho más pequeños que los que poseen hoy.

Yo.

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