El Dr. Evaristo Comemieda, siguiendo con los estudios que le han dado fama mundial (según sus propias palabras, las cuales este cronista no ha logrado verificar y mucho menos le interesa hacerlo) ha publicado su nuevo trabajo.
Sus investigaciones han estado centradas desde el comienzo en la pelotudez. En su propias palabras: “…este sindróme, tan común en habitantes de la República Argentina me ha atraído desde muy joven…quizás el hecho de ser argentino, y de ser por cierto un pelotudo, me han fogoneado para buscar una explicación que nos acerque, a mi y a mis hermanos pelotudos, al resto de las personas dado que los pelotudos nos sentimos muchas veces solos y nos gusta, como a todos, que de vez en cuando nos hagan un mimo…”
Su primer publicación, una “tirada” de 100 ejemplares, que fueron a parar de las librerías a las montañas de basura del CEAMSE, de ahí las comillas en la palabra tirada, titulada “Pelotudo. Usted puede ser uno” tuvo muy buenas críticas. Las mismas, reunidas en un tomo de más de 100 páginas, ganaron el Premio Clarín al mejor ensayo.
Esos reveses no detuvieron al catedrático, quien en sus años mozos alega haber sido un tenista con futuro, y haciendo gala de su devolución a dos manos, según sus propias palabras su mejor golpe, redoblo la apuesta, publicando su segundo libro, “No sea uno…este es un pelotudo”, en cuya tapa aparecía una foto de él tras una noche de borrachera en “Las Toninas”.
Este libro recibió una aceptación más cálida que el anterior, fue a parar a los incineradores de SOMISA que atravesaba en esos momentos problemas con el abastecimiento de combustible. El Dr. Comemieda sufrió mucho pero la industria metalúrgica tuvo su mejor balance en más de cincuenta años.
En este, su último trabajo (este cronista espera con fervor que sea su último trabajo), el investigador dobla la apuesta. Según sus palabras: “…he descubierto que la pelotudez es contagiosa…mis estudios me han llevado de aquí para allá, de un sanatorio neuropsiquiátrico a otro, pero una vez que obtuve el alta me puse a trabajar…fui cadete, mozo, empanada de carne de Solo Empanadas, pero nunca olvide mi pasión. Así mientras bailaba con mis compañeras empanadas descubrí como mi sindróme comenzaba a afectarlas. Uno de mis compañeros, un excelente alumno de la facultad de Bellas Artes Ricardo Fort, dejó sus estudios para dedicarse de lleno al perfeccionamiento de la danza de la empanada de Jamón y Queso…otro dejo sus estudios clínicos en un banco y esa misma tarde lo atropello un colectivo, y al llegar al hospital murió cuando le administraron la extremaunción, el diagnóstico: era agnóstico, y no soportó el descubrir la existencia de Dios…” Por desgracia el libro, “Cuidado. Pelotudo Contagioso” ha salido a la venta. Y para mi asombro ha superado en ventas a García Marquez, Borges, Cortazar y Bioy Casares. Los vendedores explican que las nuevas generaciones se sienten identificadas con el autor, lo cual hace pensar que la Argentina esta repleta de pelotudos (N.del A: ciertamente esto no esta demostrado únicamente por las ventas de este libro, basta leer los diarios para notarlo)
Es, ante la situación mencionada, el deseo de este cronista que las autoridades defiendan a los ciudadanos poniendo fin a este hombre y propone desde su más humilde y humana misericordia, que se fusile en la plaza pública a semejante idiota, perdón el preferiría que lo llamara pelotudo, para evitar la pérdida completa de cualquier posibilidad de progreso.
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